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Periódico Digital de la historia de lo inmediato

Les llegó su fiestecita a los representantes de los partidos políticos ante el Instituto Estatal Electoral de Hidalgo (IEEH), pues les cortaron su dieta de más de 52 mil pesos mensuales y automóvil en comodato para su uso personal, con lo que se abre una nueva relación de estos entes con la autoridad electoral y no de apapacho, a cambio de su silencio y cooperación. Les quitaron el caramelo.

Aunque de manera oficial se dijo que los diputados locales decidieron no incluir recursos para este concepto de pago de servicios, o dieta mensual, en el Presupuesto de egresos 2026, lo cierto es que la orden vino desde más arriba, pues en la lista de beneficiados aparecen registros de innombrables, o mejor dicho de personajes de la política que se han hecho añejos, sin movilidad, sin ideas, sin participaciones que sirvan, ni compromiso con la democracia, al contrario, puro cascajo, puro inservible que quieren rescatar por compromiso, puros intereses con perfiles desgastados y mugrosos.

Ahí encontramos a Honorato Rodríguez Murillo, representante del Partido Verde, eterno candidato a todo cargo que se abría, apuntado para participar en toda lista de aspirantes, registrado en el número uno de los plurinominales, para llegar a un cargo sin hacer campaña, arrastrando únicamente el desprestigio de sus apellidos, pues su parentela estuvo en gobiernos anteriores, del PRI, donde el compadrazgo era lo clásico, donde se le sobaba el lomo al jefe para llegar a encargos altos.

Como representante del PRI ante el IEEH, aparece de manera oficial Federico Hernández Barros, un político que se dice con experiencia, pero más bien es un cartucho quemado y desinflado, que ha pasado por una serie de encargos estatales y locales dentro de la estructura gubernamental que espantaría al más templado. Puros resultados de vergüenza, pero que fue rescatado por la influencia de sus padrinos y por su capacidad para alinearse con facilidad para besarle la mano al dirigente de su partido.

De vergüenza el representante del Partido Movimiento Ciudadano, Pablo Gómez López, quien estudió una licenciatura en el Tec de Monterrey, pero tiene ambiciones de ganar dinero fácil y por eso se puso en primer lugar para llegar a este encargo, mismo que tiene muchos beneficios, pero poco compromiso, como debe ser, únicamente presentarse para pase de lista de asistencia, cobrar cada quincena más de 25 mil pesos y disfrutar de un auto último modelo con gasolina y viáticos gratis, es decir pagados por el IEEH de presupuesto anual.

Pero de la representante del partido Morena, Dalia del Carmen Fernández Sánchez, resulta peor su paso por esta instancia electoral, pues sus aportaciones en el consejo general son simples copias de las órdenes que le dan desde otro lugar, que no es su partido, donde tienen el verdadero control, donde dan la línea, dicen lo que se debe defender y los argumentos que debe recitar, todo se lo cocinan, es poco talentosa y muy conflictiva, nada le parece y defiende lo turbio, quizá por herencia. A partir de este año se le acabó su abundancia, se le acabó su cofrecito. Ahora sí que se ponga a trabajar de verdad, que desquite su salario, a ver si es tan buena.

De los demás representantes del resto de partidos políticos, poco podemos decir, pero son personajes ambiciosos que poco saben de lo electoral, pero les brillan los ojos por el dinero cobrado. Son perfiles para otra cosa, o más bien son perfiles que no sirven para nada.

La ley federal nunca obligó a pagarles a estos personajes zánganos, representantes de los partidos políticos, aunque en Hidalgo estas aportaciones, convertidas en salarios se volvieron una costumbre, por cierto muy bien pagadas. En ningún otro estado de la república se les paga un salario o dieta a los representantes de los partidos políticos, ni la entrega de un auto para su disfrute, no existe registro de que esto pase en otro lugar, son los únicos privilegiados, los únicos apapachados para que no hagan olas, así fue pensado por las mentes priistas, donde no tendrían ningún triunfo electoral de nada, de ninguna candidatura, solo había para los opositores migajas de pluris y apapachos de dinero. No pidan más, porque no hay para la chiquillada.

A partir de este año 2026 se abre una nueva etapa de la forma de relacionarse de los representantes de los partidos políticos con la estructura del IEEH, especialmente con los consejeros, dentro del Consejo Estatal, donde se anticipa que podrían darse debates más acalorados, pues nada detendrá a los representantes para dejarse ir en los reclamos, pues ya no están maiceados, como se dice en el argot, ahora serán libres y veremos cómo se comportan, porque muy civilizados no lo son. Tampoco existe una cultura electoral sana, donde la democracia sea el eje. Ya veremos.

 

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