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Periódico Digital de la historia de lo inmediato

Casi nos engañan a todos, pero pronto mostraron su verdadero tamaño y exhibieron que siguen siendo los mismos priistas disfrazados de morenistas que lo único que les interesa es robar dinero público, disfrazado de realizar obras de interés social para beneficio de los más pobres.

Resulta que la Secretaría de Infraestructura Pública y Desarrollo Urbano Sostenible (SIPDUS) encabezada por Alejandro Sánchez García, anunció con bombo y platillos, el pasado 30 de marzo del presente año, la construcción durante 2025 de un total de 45 sanitarios con biodigestores para atender, de manera conjunta con la Comisión Estatal para el Desarrollo Sostenible de los Pueblos Indígenas (CEDSPI), a población vulnerable de los municipios de Tulancingo, Acaxochitlán y San Bartolo Tutotepec.

Hasta ahí, todo bien, pero acontece que para la construcción de estos sanitarios en domicilios rurales de Hidalgo, esta secretaría abusiva se gastó 4 millones 339 mil 184 pesos, es decir, cada sanitario para desahogar las necesidades físicas humanas, costó 96 mil 426.31 pesos cada uno, lo que es lo mismo que el gobierno actual pagó a precios de oro estos sanitarios para nuestros paisanos pobres, aprovechó la necesidad de estos vecinos para hacer negocio, es decir, en algún bolsillo de los constructores, o de sus contratantes se quedó la ganancia, pues resulta claro que estos sanitarios no costaron ese dinero, nadie de buena voluntad gastaría esos billetes para construir un bañito, como decimos, con esas medidas y características.

Podrán decir que fueron construidos con biodigestores, porque no existe sistema de drenaje para desagüe de aguas negras en esas comunidades abandonadas, es cierto, pero también es cierto que cada biodigestor cuesta entre 17 mil 889 pesos, para capacidades de mil 300 litros y de 600 litros tiene un costo de 12 mil 620 pesos, más el precio de la construcción de las instalaciones, es decir, de la habitación o del cuarto, como lo conocemos, pues le anexamos otros 10 mil pesos y ya bien pagado, pues apenas alcanza los 20 mil o 25 mil pesos por cada sanitario. Cada cuartito mide el escandaloso tamaño de metro y medio de cada lado. Órale!  

Lo anterior representa que alguien se está guardando en sus bolsillos más de 50 mil pesos por cada sanitario, todo un atraco con los dineros públicos que tanto esfuerzo cuesta juntarlo, como para que de un tronado de dedos unos vivales se apoderen de los recursos de pueblo, sin que nadie se los impida, o dicho de otra manera, quizá esté acordado para que se reparta la ganancia.

En las obras de las ciudades grandes de Hidalgo, quizá el desvío de recursos podría parecer más toreable, que no lo es, por supuesto, pero cuando alguien atraca a los más pobres, a los desamparados que viven en comunidades apartadas, pues el pecado se incrementa, se convierte en actos deshumanizantes, propios de gánster, de descerebrados.





 

Entre tanto,  Alejandro Sánchez García, titular de la SIPDUS, se esmeró en explicar que los sanitarios tienen como objetivo mejorar las condiciones de saneamiento básico de las familias, ya que eliminan los focos de infección y previenen la contaminación de suelos y mantos freáticos, pues es de destacar que “se instalan principalmente en comunidades que carecen de drenaje convencional”.

Dijeron que, de esta manera el gobierno encabezado por Julio Menchaca Salazar contribuye a disminuir las condiciones de pobreza extrema al mejorar los servicios básicos de la vivienda en zonas de atención prioritaria.

Olvidaron decir que 45 sanitarios construidos en todo el territorio hidalguense, es una bagatela, una ofensa para tanta necesidad como para estar presumiendo con esos bañitos tan costosos, porque para tantas comunidades que existen donde no tienen sistemas de drenaje, ni sanitarios, pues los vecinos hacen sus necesidades atrás de un maguey o de una milpa, pues resulta una burla que nos digan que construyeron 45, como si fuera un número a destacar, claro que es mejor que nada, pero no estamos para esas burlas, donde además  quieren hacer fiesta como al estilo de los cínicos priístas.

Nos restregaron que, derivado de lo anterior, en el municipio de San Bartolo Tutotepec se construyeron 14 sanitarios con biodigestores para beneficiar a habitantes de las comunidades de El Nenjo (seis) y Tutotepec (ocho) con una inversión de 1 millón 514 mil 483 pesos; adicional a ello, de manera independiente se construyeron dos biodigestores más, también en la comunidad de El Nenjo.

Alardearon que, para el municipio de Acaxochitlán se destinó 1 millón 416 mil 610 pesos para beneficiar a las comunidades de San Pedro Tlachichilco, Santa Ana Tzacuala y Santiago Tepepa, con cinco sanitarios con biodigestores para cada una, así como un biodigestor sin sanitario para la comunidad de San Pedro Tlachichilco.

Finalmente, en el municipio de Tulancingo, se ufanaron que se construyeron 16 sanitarios, asignando seis a los habitantes de la comunidad de San Nicolás Cebolletas, cinco para Laguna del Cerrito y cinco más para San Vidal.

Toda una fiesta con confeti, solo faltó un mariachi y la música mexicana con su respectivo baile, pero a los que nos llevaron al baile fuimos todos los hidalguenses con estos tipos de obras, que rayan en la chacota, en la guasa, en la chirigota, pero que son una realidad que nos taladra, que nos irrita, que nos desmerece, que nos hace sentir que somos de segunda, así ¿cómo vamos a progresar? Pues que con su pan se lo coman. 









 




 

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